17 de Noviembre de 2013
Por las víctimas que no están, por las que siguen estando y por los amigos y familiares de víctimas (también Víctimas), Respeto, recuerdo, acompañamiento y sobre todo gracias por ser nuestro motor.
Por las víctimas que no están, por las que siguen estando y por los amigos y familiares de víctimas (también Víctimas), Respeto, recuerdo, acompañamiento y sobre todo gracias por ser nuestro motor.
En octubre de 2005, la
Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó una resolución que instaba a los
gobiernos a declarar el tercer Domingo de Noviembre como Día Mundial en
Recuerdo de las Víctimas de siniestros viales, con el objetivo de ofrecer el
recuerdo de las víctimas que sufrieron en carne propia el siniestro y el
reconocimiento y apoyo a los familiares que se enfrentan a las consecuencias de
estos hechos.
Es por eso que en
Argentina y en muchos países que se preocupan por este tema, hace varios años
se cumple con esta manera de recordar, para que no ocurra.
Cada día que el sol se
asoma existe la chance que al gran conglomerado de ONG’s de familiares de
víctimas se le sume otra ONG más al asomar la luna, porque lamentablemente
ninguno de nosotros está exento tener un siniestro vial. Cada vez que salimos a
la calle corremos el riesgo de ser una estrella o un rombo de color amarillo
pintado en el suelo, porque de la manera en que se vive, realmente ya no
sorprende participar en un siniestro vial.
El rol del familiar, es
fundamental en cualquier esquema de un estado, que quiera tomar el tema de la
Seguridad Vial, como política de estado, porque ellos son los que hablan por
los que no están, los que realmente tienen la necesidad de tener justicia, los
que tienen necesidades, ellos son el motor para que cualquier técnico, doctor o licenciado y/o funcionario vuelva a
golpear esa puerta que se cerró por razones que escapan a cuestiones técnicas y
que muchas veces tienen que ver más con la políticas partidarias, que con
cuestiones de Prevención o Seguridad Vial.
Ellos son el motor, son los que empujan porque en definitiva… Ya no tienen nada que perder, es por eso
que son fundamentales en cualquier estructura, porque no van a decir lo
“políticamente correcto”, van a decir lo que creen sin un filtrado previo.
Ellos son el motor, son los que empujan porque como decía… Están con lesiones permanentes muchas
veces y no tienen tiempo para perder, porque el sistema ya los lastima
demasiado cuando un vecino obstruye un rampa de discapacitados, cuando un empresario
no les brinda comodidades para viajar, cuando el estado no le ofrece transporte
público adecuado, no pueden perder más tiempo, por eso son necesarios, porque
tienen que gritar para ser escuchados.
Ellos son el motor… Porque en definitiva son los que no están, los que se fueron antes, los que dejaron
tristes y sin explicaciones a papá, a mamá, a un amigo, una esposa, algún hijo,
un hermano, se llaman Kevin, Lucas, Carla, Alejandro, Marcos, Justine, Paolo,
Úrsula, Carly, Celeste, Laura Cristina, Emanuel, Daniela, Hernán, Delfina,
“Pato”, Manuel, tienen miles de nombres y son demasiados.
No soy familiar de
víctima, pero siempre trato de estar y lo saben… Hoy simplemente quiero en
estas líneas decirles que no bajen los brazos, que no se olviden del objetivo
primario, del por qué está ese cartel colgado del cuello o en el corazón, no
apaguen sus voces, porque como decía un gran canta autor Argentino: “si se calla el
cantor… Calla la vida”
Lic. Axel Dell’ olio.
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